martes, 25 de junio de 2013


La vida ha seguido su transcurso, el tiempo vuela, el destino juega, los días pasan, las horas matan, el dolor aumenta, pero, tu olvido... No llega.
Sé que sólo hemos perdido esperanzas y ganado resentimientos... entre ausencias prolongadas...
mís días están llenos de sufrimientos.
Te pido amor mío que me digas ¿Cómo olvido?, o ¿Cómo amo? ¡Enseñame! Cómo juegas, ganas y me dejas en llanto... Por que ya no sé si seguir tus pasos o rendirme en otros brazos...
Y aunque es cierto que no me acostumbro a la vida sin el brillo de tus ojos, tampoco a la mía sin el brillo de mi alma...

viernes, 21 de junio de 2013

En el silencio de la noche, desperté, ¡Exaltado!..desperté llorando, triste, tan solo, extrañado tú cuerpo, tus besos, tus caricias, tus susurros, tus suspiros, tus sueños.
...El frío congelaba mi alma, las lágrimas bañaban mi rostro, tú nombre se hacía presente en mis palabras.
La luna me miraba consolandome con su luz...
Las estrellas parpadeaban con un gesto de “todo estará bien“... Y yo, yo ¡Te maldecia a cada instante!
Golpee una y otra vez la pared hasta que la sangre se derramaba entre mis dedos, juré que esa noche dejaría de amarte, de desearte, de anhelarte... ¡Basta! -Me grite-
Regresé a la cama, bese tú mejilla, te abrigué y dejé transcurrir la noche...
Noche oscura, silencio total, gotas de lluvia, dolor en el alma...
Así me encuentro hoy, en tu olvido, en la indiferencia prolongada de tus actos, recordando tu efímero amor, sintiendo tu adiós infinito, escuchando el eco de tu: ¡Ya no más!...
Vomitando las toxinas de mi conciencia, dentro de un episodio depresivo, llorándote, anhelándote, necesitando hasta el más mínimo roce de tu piel...
Sin ga
nar nada, sin causar ni el más pequeño gesto de compasión de tu parte... Y esta infinita noche sólo me mata recordándome la soledad en la que estoy, y el fantasma asesino de nuestro amor llega impredecible ocasionando llantos incontenibles.
Arrepentido de haberte conocido y haberte amado tanto me hundo en un profundo dolor...
No soporto ni tu nombre en mis labios, mi alma se quiebra como una hoja en otoño, mi corazón palpita lento sin ganas de continuar, y así sigo hablando y hablando por no saber que decir...

miércoles, 19 de junio de 2013

Fortalezas.

-¡ Y no llores -prosigo- , por que si hace unos minutos te comportaste de esa manera y ahora te contradices con lágrimas, entonces eres más torpe de lo que pensé ! Nunca imaginé que llegaría a darme cuenta de tu verdadera personalidad así. ¡ Y no tienes idea de lo que me duele, porque puse demasiadas esperanzas en ti ! -me detengo un momento ; mis propias palabras me hacen daño, pero no reparo, a pesar de tu abierto llanto, en el daño que pueda estar haciéndote a ti-. Y resulta que me equivoqué... Resulta que yo tampoco soy listo ¿no? Al haberme dejado engañar por tu cara angelical suponiendo que era igualmente linda en pensamiento, pero me equivoqué rotundamente, ¿no? -Y te grito al ver que no reaccionas-. ¿No es así? -Pero sólo logro aumentar más tu llanto y aflojar más mis energías-. Mira, (...) -prosigo-, tal vez en un futuro volvamos a encontrarnos, pero las condiciones cambian: Si para entonces ya has madurado, verás qué diferente será nuestra amistad.
La voz se me apaga por completo, no podré decir nada más, porque siento un nudo en la garganta.
Trago saliva.
Te has llevado ambas manos a la cara y lloras con verdadero dolor.
El solar está desierto, y tú y yo no tenemos nada más que decirnos.
Debo recuperarme e irme.
Cierro los ojos y doy media vuelta.

Cuestiones.

Me imagino que a los cinco años o seis me cuestionara:
-¿De dónde he venido, papá?
Antes de responderle, lo sentaré en mis rodillas y le haré una pregunta:
-¿Sabes lo que es el amor?
Será interesante conocer lo que piensa nuestro propio hijo acerca del amor, porque creo que la forma que un hijo vive el amor determina gran parte del éxito el fracaso de sus padres.
-¿Has pensado por qué yo soy tu papá y no lo es cualquier otro señor? Pues porque a ti y a mí nos une el amor  -le diré después procurando dejar bien claro ese argumento- . Un lazo de unión que nos hace necesitarnos mutuamente para poder vivir, corre a abrazarnos muy fuerte después de un día de trabajo, preocuparnos el uno por el otro cuando estamos lejos; un lazo invaluable, ¿comprendes?  A ti no te trajo una cigüeña ni naciste de ningún otro cuento absurdo. Naciste del amor. Del amor que nos une a tu madre y a mí; algo similar a lo que existe entre nosotros, ¿sí? Ella y yo nos amamos y vivimos siempre cerca, un día nos acercamos cuerpo a cuerpo y tú naciste de esa máxima unión física, naciste de ella y de mí. Cada uno aporto algo de sí mismo  para que tú pudieras existir.
Sera fundamental hablarle de sexo; así desde pequeño sabrá que proviene de él; lo enseñaré a ver la sexualidad como el clímax del amor, a respetarla, valorarla y rechazar todos aquellos que la ensucian y envilecen.
Será maravilloso compartir con ese hijo la verdad, las experiencias que me han ido formando, Sé que no será sencillo, pero pondré todo mi entendimiento en conseguirlo, en parte por él, en agradecimiento a Dios por los padres que yo tuve y que, de una u otra forma, me heredaron las ideas y el carácter que, a mi vez, trataré de heredarle.