-¡ Y no llores -prosigo- , por que si hace unos minutos te comportaste de esa manera y ahora te contradices con lágrimas, entonces eres más torpe de lo que pensé ! Nunca imaginé que llegaría a darme cuenta de tu verdadera personalidad así. ¡ Y no tienes idea de lo que me duele, porque puse demasiadas esperanzas en ti ! -me detengo un momento ; mis propias palabras me hacen daño, pero no reparo, a pesar de tu abierto llanto, en el daño que pueda estar haciéndote a ti-. Y resulta que me equivoqué... Resulta que yo tampoco soy listo ¿no? Al haberme dejado engañar por tu cara angelical suponiendo que era igualmente linda en pensamiento, pero me equivoqué rotundamente, ¿no? -Y te grito al ver que no reaccionas-. ¿No es así? -Pero sólo logro aumentar más tu llanto y aflojar más mis energías-. Mira, (...) -prosigo-, tal vez en un futuro volvamos a encontrarnos, pero las condiciones cambian: Si para entonces ya has madurado, verás qué diferente será nuestra amistad.
La voz se me apaga por completo, no podré decir nada más, porque siento un nudo en la garganta.
Trago saliva.
Te has llevado ambas manos a la cara y lloras con verdadero dolor.
El solar está desierto, y tú y yo no tenemos nada más que decirnos.
Debo recuperarme e irme.
Cierro los ojos y doy media vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario